Marazuela se asienta a unos 910 metros de altitud sobre el nivel del mar en un solar plano circundado por su término municipal formado por la típica penillanura castellana de tierras arcillosas-arenosas ideales para el cultivo de cereal de secano y girasol. Carece de corrientes acuíferas permanentes en superficie, no obstante, sí dispone de aguas subterráneas a las que se llega a través de perforaciones de pozos artesanos para agua de boca, uso doméstico y consumo animal. Actualmente también se realizan perforaciones controladas para el riego de su horticultura y sus huertos.
Marazuela se ubica entre las poblaciones de Paradinas al noroeste, Villoslada al oeste, Velagómez al suroeste, Marazoleja al sureste y Anaya al noreste, a escasos 22 km al oeste de la capital provincial. Servida por las carreteras SG-V-3141 y CL-605.
El nombre con el que fue bautizada la puebla en el momento de su fundación allá por finales del siglo XI, fue Maraçuela, que se cree respondía al nombre del dirigente político o de la hueste fundadora. En 1290 cambió su grafía por Marazuela y se le añadió el apellido “del Campo”, aludiendo a su orografía cerealista. En tiempo indefinido después, perdió el apellido.
Actualmente tiene un censo poblacional de unos 60 habitantes, cuyo gentilicio es marazuelanos. Históricamente, los moradores de Marazuela han venido dedicándose a la actividad agropecuaria, agricultura de secano con huerta y ganadería de trabajo y despensa.


A partir del siglo XVI, en Marazuela aparecieron dos nuevas actividades económicas e industriales: la Arriería y la Hilatura y el Cardado de la lana. Parte de su población masculina se inició en la Arriería entre la comarca y la ciudad de Segovia, transportando productos de la tierra y mercancías varias de la comarca, incluida la “greda”, un tipo de arcilla muy abundante en la zona que las industrias textiles segovianas usaban para lavar la lana; adicionalmente compraban vino en zonas productoras del Duero y lo introducían en las tabernas de Segovia.
La Hilatura y el Cardado de la lana apareció como nueva actividad económica casera invernal en Marazuela, respondiendo a la creciente demanda de hilo de las fábricas de paños y lavaderos de la ciudad de Segovia, integrándose así en la llamada “Red textil de trabajo a domicilio”. Los comerciantes entregaban la lana en bruto a las familias rurales y ellas lo procesaban en sus domicilios. El transporte en ambas direcciones lo realizaban los arrieros de Marazuela.
El diccionario de Pascual Madoz editado a mediados del siglo XIX, nos decía que la práctica artesanal doméstica de hilar estuvo muy arraigada en esta población, que luego vendía su producción a los batanes y fábricas textiles de la provincia. Actividad que desaparecería a finales del siglo XIX con la industrialización mecanizada.
Marazuela fue fundada a finales del siglo XI o principios del XII con gentes cristianas del norte peninsular, luego integrada en la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia y adscrita al Sexmo de la Trinidad, que a su vez se dividía en tres cuadrillas, la de Paradinas se componía de: Paradinas (como puebla cabecera), Marazuela, Marazoleja, Ochando y Melque. El objetivo de agrupar varios municipios bajo una misma cuadrilla era facilitar la gestión económica y fiscal de la zona.
Como en la inmensa mayoría de las fundaciones poblacionales tras la reconquista de manos mahometanas de los territorios de la provincia de Segovia por huestes de la Corona de León y Castilla, entonces sobre las sienes de Alfonso VI el Bravo, dirigidas por el conde de Galicia don Raimundo de Borgoña, paladín, y más tarde yerno real por su matrimonio con la princesa doña Urraca, y luego reina como doña Urraca I de León y Castilla, apodada La Temeraria, la primera referencia documental de que se dispone de la existencia de Maraçuela, es un contrato de préstamo de la mesa del cabildo catedralicio de Segovia a los primeros moradores cristianos de la puebla con fecha de 1247, que se conserva en el archivo catedralicio de la diócesis.



El censo poblacional de Marazuela ha experimentado considerables alteraciones a lo largo de los siglos. Tenemos que en el censo de 1528 registraba 58 vecinos pecheros, cada vecino-familia se multiplicaba por 4 o 4,5, lo que suponía una población de entre 230 y 260 habitantes. En el censo de 1591, llamado el de los millones para sufragar los gastos de la Corona tras el desastre de la Armada Invencible, contaba con 120 vecinos, lo que suponía una población real en torno a las 500 almas con el sistema de conteo de la época. El diccionario de Pascual Madoz de mediados del siglo XIX decía que Marazuela contaba con 224 residentes; y medio siglo después, el censo de 1897 nos decía que contaba con 195 ciudadanos de derecho, pecheros. En la actualidad registra un censo de unos 60 moradores.
Este año de 2026, la vecindad de Marazuela ha reactivado la dormida Cofradía de San José, institución creada en 1726 cuyos estatutos obligaban a los cofrades a velar por los enfermos y colaborar en el cavado del hoyo en los entierros. El mismo año de su fundación fue sancionada por el papa Benedicto XIII con un —breve apostólico— por el que se concedían indulgencias plenarias a los cofrades de Marazuela.


Patrimonio histórico-artístico. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción con torreón campanario, construida en el segundo tercio del siglo XVI sobre traza gótica con tres naves. Alberga en su interior un notable retablo mayor de estilo barroco; y la ermita del Cristo del Humilladero del siglo XIV, que se ubica frente a una cruz de piedra a las afueras de la puebla.
Los Contreras, marqueses de Lozoya, construyeron un palacio en Marazuela como su mansión de campo y residencia estival familiar, desde donde controlaban sus propiedades rurales. Durante el siglo XIX la mansión fue desmantelada, y hoy no queda nada de aquella suntuosidad.
En la ermita del Cristo del Humilladero se celebraron varios enlaces matrimoniales de la familia Contreras, según quedó registrado en los libros parroquiales; asimismo, daba cobijo al segundo mausoleo familiar del marquesado de Lozoya creado a finales del siglo XVIII por don Luis Domingo de Contreras Girón y Peralta, IV Marqués de Lozoya; él sería el primero en descansar en el mausoleo de su creación; el último de los Lozoya en descansar en el mausoleo de Marazuela fue don Luis de Contreras y Escobar, hijo del V Marqués de Lozoya fallecido en las primeras décadas del siglo XIX. El mausoleo de Marazuela fue formalmente abandonado durante el siglo XX con el traslado de todos los restos de los enterramientos al cementerio municipal de la puebla.
Celebra sus fiestas: San José, el 19 de marzo y Nuestra Señora de La Asunción, el 15 de agosto.
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* Juan Fco. Sanjuán Benito
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